Jairo Aníbal Niño nació en Moniquirá, Boyacá el 5 de septiembre de 1941. Su infancia transcurrió en su tierra natal hasta que la violencia y el asesinato de su padre lo obligaron a emigrar hacia Bucaramanga. Recorrió el país siendo muy joven y se ocupó en varios oficios, fue ayudante de camión, actor de teatro, aprendiz de mago, marinero.
Su primer acercamiento con el arte fue la pintura, al integrar el grupo de pintores La Mancha. Luego se acerco al teatro, primero como actor y luego como director y dramaturgo. Se inició en el grupo de títeres Juan Pueblo de Medellín. También se desempeño como director del teatro de La Universidad Nacional de  Medellín, del teatro de arte de Cartagena y de la Escuela Distrital de Teatro. Además laboró como catedrático y conferencista en varias Universidades de Colombia y América Latina. Su trayectoria en el teatro empezó como actor y después como director y dramaturgo.  Entre sus obras teatrales se encuentran El Monte Calvo, que es considerada su pieza maestra y con la cual obtuvo su primer premio en el Festival Nacional de Teatro, la misma obra recibió el premio al mejor espectáculo libre del V Festival Mundial de Teatro de Nancy (Francia); El golpe de estado, Los inquilinos de la ira, las bodas de lata con la cual gano el II festival Nacional Universitario; entre otras. En sus obras de teatro, los personajes son recreaciones populares  que destacan la autenticidad y regionalidad, en sus dramas se encuentra la crítica y la emotividad. También ganó el concurso de autores de teatro en 1968.
Su obra fue influenciada por su vida, el paisaje, la naturaleza, la economía y la historia de Boyacá, por eso, en sus relatos se encuentran obreros, campesinos, estudiantes, maestros y niños a quienes escribe.
También escribió cuentos y poemas para niños y jóvenes, por lo que es conocido como “el poeta de los niños”.  Su literatura enriquece las letras colombianas, al reflejar al ser humano desde sus diferentes estadios, niño, joven, adulto, anciano. Como especialista en el amor, explora desde el sentir del hombre. Dentro de su obra se destaca:
La alegría de querer
Un libro de poemas de amor para niños, en el cual los temas nacen de la cotidianidad de la vida en la infancia, donde se hace presente el balón de fútbol, el barquito de papel, gotas de lluvia, la gatica, entre otros. Con esta obra fue galardonado con el premio Misael Valentino en La Habana Cuba en 1986.
Preguntario
En esta obra nos lleva a reconocer las grandes preguntas de la vida con un lenguaje poético. El autor dirige este libro no solo a niños sino a todo ser humano.  Exalta la obra a lista de honor de la organización internacional del libro juvenil (IBBY) cuya sede es en Suiza en 1992.
Zoro y Caracolí de las Alas figuran entre lo mejor del género infantil en Colombia.
Desde el año 1966 hasta el 2008, Jairo Aníbal Niño escribió un reconocida selección de obras entre teatro y poesía.

1966: El monte calvo
1968: las bodas de lata
1975: los inquilinos de la ira
1976: Zoro
1977: El sol subterráneo
1977: Puro pueblo
1979: La madriguera
1983: Dalia y Zazir
1985: De las alas caracolí
1986: La alegría de querer
1989: Preguntario
1990: Aviador Santiago
1991: El quinto viaje y otras historias del Nuevo Mundo
1991: Razzgo, Indo y Zaz
1991: el músico del aire
1992: el árbol de los anhelos
1992: el nido más bello del mundo
1992: Uvaldino y la cafetera maravillosa
1992: la estrella de papel
1992: el obrero de la alegría
1993: Los superhéroes
1994: El río de la vida
1995: el inventor de lunas
1995: la hermana del principito
1995: Orfeo y la cosmonauta
1999: Historia y nomeolvides
1999: El palenque
2000: A flor de piel
2005: El hospital y la rosa
2008: el libro de la caricia
2008: cuentas del collar de los cuentos

Otros de sus reconocimientos fueron, en 1980 el primer premio en el concurso Nacional de guiones cinematográfico convocado por Focine; en 1990 premio Iberoamericano Chaman; en 1993 el premio Cuchillo Canario de Narración; en 1996 premio Caracol al merito otorgado por la Asociación Mexicana de Narradores.
Su vida transcurrió de la mano de la “niña Ire” (Irene Morales) su esposa y sus hijos, Santiago, Paula y Alejandra a quienes dedicó algunos de sus relatos.
Falleció el 30 de agosto de 2010, a los 69 años de edad y dejo a su paso una obra que es paradigma para la literatura infantil y juvenil en Colombia. Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, portugués,  eslovaco, mandarín, finlandés.